Vinicius de Moraes & Toquinho – La Fusa

Dejadme que os cuente una batallita.Cojamos la máquina del tiempo y vayamos unos veintipocos años atrás. Trabajo de DJ en un pub en el que la música que ahí se pone se caracterizaba por no ser estrictamente comercial sin llegar a ser ni alternativa ni snob. Viejos éxitos, fáciles de oír, aquellos que te transportan a otra época sin que resultaran carcas, a los cuales se les añade la música de mediados de los 90, más actual y con un filtraje tampoco demasiado estricto, no creáis.

Pero, en definitiva, se lograba que el local se diferenciara por poder escuchar música que hasta entonces no pinchaban en ningún otro sitio, y no había empezado aún la fiebre revival. No quiero quedarme en un par de ejemplos, pero en ninguna parte podías oír a Barry White, The Mamas & the Papas, The Eagles o hits del pop español que el post-olimpismo había desterrado.

Una de las ideas que se me ocurren para hacer participar a los parroquianos es que me pidan la canción que se les ocurra y yo me comprometo a ponérsela ese mismo día o el sábado siguiente. La idea funciona y la utilizo en las últimas horas del sábado, pongamos que de 3 a 5 de la madrugada, cuando el ambiente eufórico post-cena ya está más que bajado y los que quedan (que no son pocos) son la clientela habitual que sabe que, si se esperan a la última media hora de la sesión, pueden encontrarse con temas inesperados, de aquellos que no se oyen fácilmente.

Y no me estoy tirando ningún pegote.

Es algo tan sencillo como explicar la tecnología del momento: A mediados de los 90, el CD como formato de gran consumo lleva pocos años (muchos menos de los que pensáis); aún faltan más de 5 años para que nazca Google, más de 10 para que nazca Youtube y un poquito más para Spotify, a los que habría que añadir los años necesarios para el desarrollo tecnológico y comercial de estas plataformas, así como la creación de contenidos para las mismas.

Todo esto para explicaros que si el señor A, sentado en la barra, con un cubata en una mano y un boli en la otra te pide una canción, hay que salir buscarla disco a disco y leyendo las carátulas, no moviendo una ruedecita en el iPod, y si no la encuentras entre tus pertenencias empieza la odisea, hay que buscarla “analógicamente”, esto es: andando, no tecleando.

Ya os he dicho que sería una batallita.

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Entre la buena colección de música del local y mi colección de discos y CD’s, teníamos una buena base de grandes éxitos y buenos recopilatorios, base que se veía respaldada por una caja entera de cintas de cassette en el que, gracias a una memoria que ahora me sorprendería, me permitía recordar dónde localizar una canción con bastante precisión. Aún así, tampoco era una colección demasiado extensa, pero sí lo suficientemente ecléctica en estilos y décadas como para responder a un, digamos, 80% de las peticiones, por raras que fueran.

Pero tenía una baza importante para aquel 20% que desconocía, o conocía pero no poseía.

Mi padre trabajaba en una emisora local dónde el gran tesoro era una gran colección de discos en vinilo desde años inmemoriales, catalogada con un criterio tosco pero efectivo. Esas habitaciones y pasillos repletos de singles y álbumes eran una discoteca en toda regla, en la acepción menos festiva y más coleccionista del vocablo.

Así que, iba con mi lista de peticiones de canciones insatisfechas, las localizaba y las grababa en una cinta de cassette, que luego reproduciría el siguiente sábado ante el agrado y la sorpresa del respetable que recuperaba canciones que no había oído en años. Ahora parece sencillo, pero entonces volver a oír una vieja canción a la que le habías perdido la pista o la radiofórmula había enterrado, era un auténtico viaje en el tiempo.

Cómo no, los clientes fueron subiendo sus exigencias y buscando en rincones de su mente para pedir temas de los que apenas recordaban el título o el intérprete. Aún así, lograba satisfacer sus peticiones.

Hasta que llegó ese día.

Los clientes rellenaban unos papelitos en el que me hacían llegar sus deseos, y en uno de ellos apareció lo siguiente:

“No sé quién la canta, pero es una canción que dicen “Porque hoy es Sábado””.

Si eso me pasara ahora, sólo tendría que teclear esa frase en Google para tener “más de 8.970.000 resultados en 0,62 segundos”, un acceso al vídeo y a la letra, a la compra del disco, a críticas, etc. E incluso cuando tecleaba “Por que hoy es”, ya me proponía “sábado” como primera opción.

 

Pero en el 94 tenías que acudir a tu memoria, a ese extraño laberinto de hilos que no sabes bien como se conectan, pero, sin haber oído nunca la canción, y sin el nombre del intérprete estabas muy jodido. Si hubiera tenido el intérprete, solo tendría que haber buscado en la colección de discos de la radio su ubicación, sacar todos los álbumes e intentar encontrar un título que incluyera o sugiriera algo sobre el sábado.

Así que estuve a punto de rendirme.

 


 

Hasta que me acordé de Josep.

Josep era el tío con más discos y cultura musical que conocía, desde música africana hasta jazz de la costa oeste, de grandes guitarristas de blues hasta las bandas sonoras más raras e imposibles, siempre con un gran fondo de jazz que lo impregnaba todo.

Josep regentaba un bar de comidas y en su bar se ponía la música que le salía de los huevos, y aun así siempre era la mejor música que podías escuchar en ningún sitio.

Cuando me iba de viaje (poco por entonces) me pedía que le trajera discos, cualquier disco, de cualquier cosa, él confiaba en mi criterio y yo sabía qué podría gustarle a él, pero aun así era muy difícil comprar algo para alguien que tenía tantísima música. Y cuando digo tantísima música, me refiero a una casa con armarios y estanterías repletos de álbumes.

 

 

De Josep recuerdo siempre esos metros y metros de elepés en su piso y su arroz cantonés.

El café no me lo tomaba en la mesa, me iba a la barra y, si no había mucha faena, hablábamos de música, de músicos, de discos, de versiones y de los estados de humor que te proporciona esta banda sonora vital.

Josep sabía todo lo que hay que saber. Josep sabría qué canción era la que estaba buscando y de la cual sólo tenía una vaga referencia escrita en un papel con cercos de vaso de tubo.

Josep era el que me podía dar la respuesta.

Josep era mi Señor Lobo.


Cuando sirvió el enésimo cortado y antes que le llegaran más pedidos, le deslicé el papel sobre el mostrador, encima de la nevera de la ensaladilla y los boquerones en escabeche.

No lo dudó un instante: “El día de la Creación de Vinicius de Moraes” sentenció casi sin darle importancia y de una forma sinceramente despreocupada (yo me hubiera tirado el pegote, no lo dudéis), a lo que añadió: “¿¿Esto te han pedido??”. Porque, como descubriría más tarde, “El día de la Creación” (más conocida como “Porque hoy es sábado”) no es realmente una “canción”, es un poema recitado como si fuera una plegaria, con música de fondo.

Josep me prometió traerme el disco al día siguiente, no sabía si lo tenía ordenado en el pasillo, a la izquierda abajo, donde tenía los discos sudamericanos, o quizá en el comedor, bajo la V de Vinicius o en el recibidor, donde tenía a los cantautores, pero lo encontraría seguro.

Lo encontró y me lo prestó, no sin antes explicarme la historia de ese disco, que la dejo para otro post, que  ya os he contado bastantes batallitas hoy.


P.D.: No hace falta decir que, cuando finalmente pinché la canción, la dediqué con mucho cariño al interfecto que me la pidió. Pues aunque me permitió descubrir un par de fenomenales álbumes, el tema no era lo más adecuado para una madrugada de sábado. Mencionar el nombre del cliente fue suficiente para que las miradas de “Me has cortado el rollo” fueran dirigidas a él, no a mi.


 

Hoy es sábado y mañana domingo.
La vida llega en olas como el mar
Los tranvías van por las vías
Y nuestro Señor Jesucristo murió en la cruz para salvarnos
Hoy es sábado y mañana domingo.
No hay nada como el tiempo para pasar
Fue mucha la bondad de nuestro señor Jesucristo
Pero, por las dudas, líbranos Dios mío de todo mal
Hoy es sábado y mañana domingo.
Al mañana no le gusta ver a nadie bien
Hoy, que es el día del presente
El día es Sábado!
Imposible huir de esta dura realidad
En este momento todos los bares están
llenos de hombres vacíos
Todos los enamorados se cogen de la mano
Todos los maridos están funcionando regularmente
Todas las mujeres están atentas (porque hoy es sábado)
En este momento una boda, (porque hoy es sábado)
Hay un divorcio, una violación (porque hoy es sábado)
Hay un hombre rico que se mata (porque hoy es sábado)
Hay un incesto, una regata (porque hoy es sábado)
Hay una función de gala (porque hoy es sábado)
Hay una mujer que es golpeada (porque hoy es sábado)
Hay un renovarse de esperanzas (porque hoy es sábado)
Hay una profunda discordancia (porque hoy es sábado)
Hay un seductor que cae muerto (porque hoy es sábado)
Hay un gran espíritu de camorra (porque hoy es sábado)
Hay una mujer que se transforma en hombre (porque hoy es sábado)
Hay niños que pasan hambre (porque hoy es sábado)
Hay un picnic de políticos (porque hoy es sábado)
Hay un gran aumento de la sífilis (porque hoy es sábado)
Hay un ario y una mulata (porque hoy es sábado)
Hay una tensión inusitada (porque hoy es sábado)
Hay adolescentes semidesnudas (porque hoy es sábado)
Hay un vampiro por las calles (porque hoy es sábado)
Hay un gran aumento del consumo (porque hoy es sábado)
Hay un novio loco de celos (porque hoy es sábado)
Hay un garden party en la cárcel (porque hoy es sábado)
Hay una impávida luna llena (porque hoy es sábado)
Hay damas de todas las clases (porque hoy es sábado)
Unas difíciles, otras fáciles (porque hoy es sábado)
Hay un beber y un dar sin medida (porque hoy es sábado)
Hay una infeliz que va bebida (porque hoy es sábado)
Un cura pasea sin sotana (porque hoy es sábado)
Hay frenéticos cortes de manga (porque hoy es sábado)
Hay una sensación angustiante (porque hoy es sábado)
De una mujer dentro de un hombre (porque hoy es sábado)
Hay la conmemoración fantástica (porque hoy es sábado)
De la primera cirugía plástica (porque hoy es sábado)
Y dando los tramites por cumplidos
Porque hoy es sábado
Hay la perspectiva del domingo
Porque hoy es sábado!

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